Siempre dicen que hay una primera vez para todo. Y en mi caso, esa primera vez fue tener en mis manos un libro físico escrito por mí. No fue algo inmediato ni sencillo: me llevó mucho tiempo recopilar información, leer, ver videos y, sobre todo, procesar lo aprendido.
Porque informarse no es solo acumular datos. Es clasificarlos, evaluarlos y darles un sentido práctico. Y más aún en internet, donde no todo lo que brilla es oro: mucha información es parcial, contradictoria o directamente errónea.
Con paciencia y prueba-error, fui aprendiendo. Como suele decirse, de los errores también se aprende, y yo soy prueba viviente de ello.
Una biblioteca de recuerdos
Mi idea desde el inicio fue construir una biblioteca personal con mis propios libros: relatos de viajes, anécdotas y memorias que con el paso del tiempo suelen desdibujarse en nuestra memoria.
Esa fue mi motivación principal: no dejar que los recuerdos se pierdan. Junto a Rosario empezamos a dar forma a ese proyecto y a animar a otros a hacer lo mismo. Porque escribir y publicar un libro no es solo un sueño, es también una forma de dejar huella y compartir lo vivido con quienes más queremos.
La curiosidad como motor
Un día, varias personas me preguntaron si el libro de viajes que había escrito podía comprarse. Mi respuesta inicial fue que no, que era solo para mi familia.
Pero como dije al comienzo: siempre hay una primera vez para todo. La curiosidad me picó y me lancé a investigar cómo publicar en Amazon.
El descubrimiento de las diferentes versiones
En el proceso descubrí que tenía tres opciones:
• Libro físico de tapa blanda.
• Libro físico de tapa dura.
• Ebook.
El de tapa dura lo dejé pendiente, ya que no era tan común. Me enfoqué en el de tapa blanda y, para mi sorpresa, mucha de la información que había aprendido en la primera etapa seguía siendo útil. Tras varios intentos, logré publicar mi primer libro en Amazon.
Recibir por correo la primera copia fue una emoción indescriptible. No era solo papel y tinta, era la materialización de horas de esfuerzo y aprendizaje.
Pero ahí no terminó la historia. También me animé a convertirlo en ebook. Esa parte fue más complicada porque la información disponible era escasa. De nuevo, a prueba y error, fui descubriendo que existen diferentes formatos:
• El de diseño fijo, similar a un PDF.
• El de texto ajustable, que se adapta a la pantalla del lector.
Ambos tienen ventajas y desventajas, pero lo importante fue descubrir que sí se podía.
Mirando atrás
Si miro hacia atrás, hace algunos años jamás hubiera imaginado publicar mis libros en tres versiones distintas. Hoy es una realidad.
Y lo más valioso de este camino no fue solo el resultado final, sino todo lo que aprendí en el proceso: paciencia, constancia y el valor de dar el primer paso.
Y ahora te pregunto a vos
¿En qué etapa estás?
Quizás todavía estás escribiendo, tal vez recopilando información, o puede que ya estés pensando en publicar. Sea cual sea tu punto de partida, recordá esto: siempre hay una primera vez para todo.
En este blog vas a encontrar más artículos que te acompañarán en el proceso de descubrir tu voz y avanzar en tu libro.
Y si buscás un acompañamiento más personalizado, nuestro curso “Dejando huellas en tu camino” es el espacio ideal para guiarte paso a paso hasta que tu historia esté lista para ser compartida con el mundo.