Al terminar los capítulos de tu obra, puede que tengas la necesidad de agregar páginas finales que aporten valor al lector.
Estas páginas no son obligatorias, pero sí enriquecen la experiencia.
📖 El Epílogo
El epílogo es el apartado final de tu libro. Su función es ofrecer una conclusión o reflexión acerca del contenido desarrollado.
• Ubicación: siempre debe comenzar en página derecha (impar).
• Título: se coloca como “Epílogo” siguiendo la misma nomenclatura que usaste en el prólogo, introducción o prefacio. Es decir, si los títulos previos los centrabas, este también debe ir centrado.
• Inicio del texto: comienza a escribirse desde el segundo tercio de la página, manteniendo la armonía visual del resto de la obra.
👉 Consejo: mantén el epílogo breve y enfocado. Debe dar cierre, no abrir nuevas ideas.
📖 Anexos y Apéndice
Después del epílogo, puedes agregar anexos o apéndices. Ambos tienen la finalidad de ampliar información sin interrumpir la narración principal, pero existen diferencias:
• Anexo: aporta documentos de terceros (gráficos, estadísticas, cartas, investigaciones externas).
• Apéndice: incluye escritos o materiales adicionales creados por el mismo autor.
Recomendaciones de maquetación:
• Empiezan siempre en página derecha.
• El título se centra, igual que en secciones previas.
• El texto inicia a partir del segundo tercio de la página.
👉 Consejo: coloca solo información realmente relevante. Menos es más; evita saturar al lector con datos innecesarios.
Y recuerda: en las demás secciones de nuestro blog encontrarás artículos que te guiarán paso a paso para crear tu libro. Y si buscas un acompañamiento más personalizado, está nuestro curso “Dejando huellas en tu camino”, donde aprenderás a convertir tu manuscrito en un libro completo y profesional.